Tradúcete | 30 Marzo 2016

Traductor: ese oficio invisible

Traductor: ese oficio invisible

El acto de traducir engloba mucho más que saber expresar el significado de cada palabra. La traducción consiste en evocar y trasladar el significado de las metáforas, las frases hechas y la concepción de las palabras a un idioma extranjero. Cada lengua encierra un sentido del lenguaje diferente y que solo será descifrado si se cuenta con un equipo de traductores nativos capaces de romper con las barreras del idioma. Sin embargo, el trabajo de los traductores parece ser invisible, tal y como expresa Javier Calvo en su obra literario “El fantasma en el libro”.

El trabajo de los traductores profesionales

Las obras de los literarios están siempre expuestas a la traducción en idiomas extranjeros. Esta traducción debe ser realmente minimalistas con los detalles y saber darle el toque, la entonación y el significado que el autor ha querido expresar en su idioma materno. En ocasiones, se ha comprometido a personas cercanas al autor a realizar la traducción de los textos y se ha llegado a caer en grandes errores. Muchas han sido las obras en las que se ha cambiado el argumento de las mismas una vez han sido traducidas o que los finales no encerraban la intriga y el mensaje que el autor realmente quería lanzar.

Lo mismo ocurre cuando es el propio autor quien traduce sus propias obras. El literario Miguel Sáenz es el primero que opina que “los autores no son buenos traductores de su propia creación debido esencialmente a la falta de la distancia necesario”. El resultado tiende a ser una obra nueva, un trabajo que ningún traductor independiente se hubiese atrevido a hacer.

La ausencia de traductores profesionales lleva a la creación de dos o más versiones de una misma obra que dan lugar a la confusión, sin saber cuál es la historia original y en la que se engloba el verdadero trabajo del autor. Además, el hecho de traducir las propias obras da lugar a un periodo de aburrimiento, tal y como expresa el escritor Enrique de Hériz. Los autores escriben porque se dejan llevar los sentimientos y pensamientos que afloran en un momento dado, dejando que sea su propia mano la que refleje esa situación. Cuando les toca traducir, la esencia no es la misma.

Por ello, el trabajo de los traductores de cabecera es fundamental, a pesar de que a veces se quede en el olvido. Conseguir llevar a lo más profundo de una persona es obra de la creación del autor, y de la traducción de los traductores profesionales. Conocer en profundidad un idioma es la ventaja de saber expresar exactamente el significado de una frase o párrafo aunque la traducción no sea literal. El equipo de traductores nativos es la solución a los problemas de entendimiento o comprensión.

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