Tradúcete | 25 Febrero 2016

Traducción, vino y Denominaciones de Origen

Traducción sector vino

Según datos oficiales, España fue líder mundial en exportaciones de vino durante el 2014 con un volumen de ventas fuera de nuestras fronteras de 22,6 millones de hectolitros, un 20% más que en el periodo anterior. Gran parte del éxito reside en una percepción positiva de nuestros productos vitivinícolas en el exterior, especialmente en su relación calidad-precio. Para conseguirlo, la comunicación juega un papel fundamental, que están llevando a cabo convenientemente las Denominaciones de Origen. Estas asociaciones están realizando acciones de comunicación y marketing con materiales comerciales traducidos convenientemente al país destino.

Desde etiquetados hasta presentaciones comerciales, todo el material destinado a fortalecer la imagen de marca de la Denominación es traducido por profesionales nativos para transmitir una buena sensación y para lograr llamar la atención del potencial cliente. La traducción comercial se ha vuelto, por tanto, imprescindible a este nivel. Sin embargo, según los propios datos de Tradúcete, las marcas de vino, por sí solas, todavía tienen camino que recorrer.

El éxito exportador de las Denominaciones de Origen

Las Denominaciones de Origen buscan su expansión hacía el exterior junto a un equipo de traductores profesionales. En las exportaciones nos dirigimos a  un público objetivo diferente al habitual, de manera que es necesario traducir los conceptos, aunque no literalmente. Es importante contar con un equipo de traducción nativo, que sea capaz de interpretar la intención de un mensaje comercial y trasladarlo con la misma creatividad e impacto al mercado de destino.

Por otro lado, tenemos que trabajar también una traducción de la información acerca de los vinos que exportamos.  El tipo de bebida, su composición o su origen son datos de relevancia que pueden ayudar a que los consumidores se decanten por un vino u otro.

En este sentido, las Denominaciones de Origen ven la necesidad de traducir el material publicitario de sus bodegas. Para ello, acuden a traductores nativos con los que consiguen una traducción inmediata y con sentido. De esta forma, se dirigen a sus clientes potenciales en el lenguaje que ellos dominan y con el que se sienten realmente cómodos.

Sin embargo, las marcas de vino siguen sin ser conscientes de la importancia de dirigirse a los países extranjeros en su idioma materno. La imagen de marca es creada, en cierta medida, por la adaptación a las características de cada cliente y por el trabajo realizado de cara a satisfacer sus necesidades. Si las bodegas logran mejorar en este aspecto, pueden conseguir aumentar sus registros de venta, independientemente de los logros que se consigan desde la propia Denominación de Origen. De este modo, se aportará un valor diferencial sobre la competencia directa, dentro de una misma DO.

En definitiva, con una traducción profesional y enfocada a una única marca o bodega, se pueden exprimir más las ventas, y mejorar las ya de por sí positivas cifras de venta de vino en el exterior.

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